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EL ROMÁNICO EUROPEO

por Marc Vicente Última modificación 24/11/2008 13:40

Desde las cálidas orillas del Mediterráneo hasta las heladas riberas del Báltico y del Mar del Norte los siglos XI y XII conocerán una gran eclosión artística que participa de unos principios comunes y que a la vez sabe incorporar matices regionales vinculado a la tradición local. Así, en el norte y el noroeste los edificios –que en muchos casos emplean como exclusivo material la madera-, usan decoraciones que enlazan con el pasado vikingo y celta; en Italia, con el empleo de mármoles, mosaicos y grandes columnatas, parece intuirse un nuevo renacer del mundo romano; en el sureste, de influencia bizantina, se hallan muy presentes los aires orientalizantes; en centroeuropa se desarrolla imparable la monumentalidad y magnificencia de los sobrios antecedentes otonianos y carolingios y en los reinos de la Península Ibérica se adoptan formas y materiales llegados desde ese sur musulmán que crean un curioso localismo de románico en ladrillo, decorado a veces con yesos, que conocemos como arte mudéjar. El nacimiento de esta época queda bien reflejado en las palabras de Raúl Glaber, un monje que desde el gran monasterio de Cluny escribe en su Crónica en los albores del siglo XI: “era como si la propia tierra, sacudiéndose y librándose de la vejez, se revistiera toda entera de un blanco manto de iglesias”.

 

Con esta sección, pretendemos acercaros un poco más a los edificios más representativos de aquella época que se hayan esparcidos por el territorio de cada uno de los grupos de Acción Local que forman parte del proyecto “Europa Romanica”.